Señoras y señores, autoridades nacionales y provinciales, representantes de las entidades de la cadena vitivinícola, productores, bodegueros, trabajadores y medios de comunicación.

Quiero comenzar agradeciendo la confianza depositada por mis pares para asumir la presidencia de la Corporación Vitivinícola Argentina. Reconocer el trabajo realizado por Mario González, quien con su impronta fue un pilar fundamental para llevar adelante la gestión institucional y posicionar la vitivinicultura argentina.

Descargar desde aquí las fotos:

https://drive.google.com/drive/folders/1m0hfMo8bxL8gsfQQTDJ01x1L9rct_8VV?usp=drive_link

Quiero agradecer también al equipo de trabajo de Coviar, por su dedicación diaria para llevar adelante el sostenimiento de la institución.

La COVIAR es una construcción colectiva. Un espacio de articulación público-privada donde todos los eslabones de la cadena trabajamos para construir el futuro de la vitivinicultura argentina.

Permítanme decir algo desde un lugar muy personal.

Yo no llego solamente desde un rol institucional.

Llego como productor, como presidente de una cooperativa y como parte de un sistema integrado que todos conocemos: el del viñedo, la bodega y el mercado.

Por eso quiero empezar reconociendo algo que todos sabemos: hoy la vitivinicultura atraviesa un momento difícil.

Pero también quiero decir algo con toda claridad: hoy, tenemos una oportunidad para salir.

La vitivinicultura argentina ha atravesado muchas crisis a lo largo de su historia y siempre ha sabido sobreponerse.

Hoy toda la cadena enfrenta aumentos sostenidos de costos, presión fiscal, tasas de interés prohibitivas en relación con la realidad productiva y caída de consumo.

Frente a este escenario debemos avanzar en una agenda clara de competitividad.

Eso implica diversificar, aumentar productividad, reducir costos, integrar la cadena y competir mejor.

Necesitamos vender más y ganar mercados.

Debemos avanzar en adecuaciones dentro del Mercosur que permitan exportar mosto concentrado a Brasil en envases mayores de 5 litros. Valoramos el acuerdo Mercosur-Unión Europea y seguiremos trabajando en normativas complementarias que permitan equilibrar las condiciones de competencia frente a productores de otros países que cuentan con esquemas de subsidios muy importantes.

De la misma manera, valoramos el acuerdo con EEUU donde el vino está incluido y trabajaremos con Cancillería para avanzar rápidamente en su aplicación.

Debemos resolver el acuerdo entre Argentina y México que abrirá nuevas oportunidades para nuestras exportaciones.

El mundo está demandando cada vez más vinos blancos y vinos a granel, segmentos donde Argentina tiene un enorme potencial de crecimiento si generamos las condiciones adecuadas de competitividad. 

Apostar a la promoción, destinar recursos para ganar nuevos mercados, unir fuerzas en una estrategia común y trabajar de forma articulada entre el sector privado y el público es fundamental para hacer frente a un comercio mundial cada vez más exigente.

Nuestros competidores no dudan en hacerlo y anualmente destinan miles de millones de dólares o euros para promocionar sus vinos. Sólo la Unión Europea, a partir de su Política Agrícola Común (PAC), destina más de mil millones de euros por año al sector vitivinícola. Dinero que se usa como ayuda directa para reconversión de viñedos, inversión en bodegas y promoción de exportaciones.

En este contexto también reconocemos señales positivas.

Una macroeconomía más estable, la modernización del marco laboral, los incentivos a la inversión en riego, malla antigranizo y eficiencia energética y la reducción del IVA en energía destinada al riego son avances importantes (RIMI). La mejora de la eficiencia hídrica y energética es un paso indispensable para avanzar hacia una vitivinicultura más productiva y sostenible.

También quiero reconocer el esfuerzo de los gobiernos de Mendoza y San Juan en la lucha contra la Lobesia Botrana y créditos para cosecha y acarreo.

El Estado nacional, a través del SENASA, debe acompañar y garantizar la sanidad vegetal que es un activo estratégico para toda la vitivinicultura argentina.

Pero debemos ser claros: para invertir, diversificar, mejorar nuestra rentabilidad y ser competitivos necesitamos:

-Financiamiento que sea acorde a la actividad, con plazos y tasas adecuadas tanto para realizar las inversiones como para prefinanciar exportaciones.

-Reducir los costos logísticos.

-Disminuir la carga impositiva.

-Seguir trabajando en acuerdos de comercialización que disminuyan los aranceles que pagamos en el mundo al exportar.

No pedimos privilegios. Pedimos condiciones adecuadas para producir, invertir y comercializar tanto en el mercado interno como externo.

No debemos olvidar que el 70% de nuestra producción se consume en el mercado interno.

Y hemos demostrado que cuando el sector se adapta a las nuevas demandas, la curva de consumo puede volver a crecer.

La aparición de vinos más frescos, gasificados, de menor graduación alcohólica, nuevos formatos y presentaciones en el packaging demuestran que la innovación es una herramienta fundamental.

Hace poco tiempo incluso Lionel Messi lo expresó de una forma muy simple cuando dio a entender: «Tómalo como quieras».

Es una realidad que desde la COVIAR venimos diciendo. Ya en las jornadas estratégicas del año 2015 se trazaron las directrices de las que surgieron campañas como «tomalo como quieras» o «refrescancia».

El vino puede disfrutarse de muchas maneras y “sin reglas”. Lo importante es que siga siendo parte de la mesa de los argentinos, de nuestra cultura y encuentros.

Estamos atendiendo a las demandas de los consumidores y las nuevas tendencias de mercado. Junto con el IICA vamos a trabajar en el análisis, promoción y desarrollo de iniciativas orientadas a la reducción del contenido alcohólico de los vinos, mediante acciones de cooperación técnica, científica e institucional.

Junto al CFI profundizaremos la agenda de trabajo federal virtuosa que venimos desarrollando y sumaremos nuevos proyectos. 

Y como parte de nuestra alianza estratégica y el trabajo conjunto con la Sociedad Rural Argentina y el CONICET potenciaremos herramientas tecnológicas como la Calculadora de Balance de Carbono para que productores y bodegas puedan medir de forma eficiente sus impactos, sumar atributos de valor y certificar procesos sostenibles

La vitivinicultura es una sola y todos somos parte de ella.

No se trata de si hay más o menos hectáreas.

Se trata de ordenar el volumen para no caer en crisis de stocks.

Se trata de diversificar y aumentar la productividad, reduciendo costos y tecnificándose.

Se trata de integrar la cadena, buscando y optimizando modelos asociativos de producción y vinculación a mediano y largo plazo entre bodegas y productores para lograr una economía de escala.

En definitiva, se trata de competir mejor.

Una producción diversificada e integrada, genera nuevas oportunidades de mercado, impulsa la demanda y genera mejores condiciones de rentabilidad para toda la cadena.

COVIAR es el espacio donde todos podemos sentarnos a trabajar en una agenda común e invitamos nuevamente a que se sumen todos los actores que deseen participar. También convocamos a nuestros jóvenes que son el futuro de nuestra industria, sus opiniones nos importan. Los esperamos.

Hoy más que nunca necesitamos algo que ha sido siempre una de las fortalezas de nuestra actividad: la unidad.

Unidad entre nosotros como sector privado y articulación público-privado para avanzar en acciones estratégicas.

No hay margen para personalismos ni para divisiones.

Los desafíos que tenemos por delante exigen una dirigencia responsable y una cadena vitivinícola trabajando en conjunto.

Nos debemos a una actividad que genera trabajo, arraigo territorial, desarrollo local y que posiciona al vino como una verdadera marca país con una enorme potencialidad y capacidad de adaptación.

Podemos y debemos superar este momento.

Nuestra historia lo demuestra.

Para finalizar quiero dejarles una reflexión: si la vitivinicultura argentina actúa unida, no habrá crisis que la detenga, ni desafíos que no podamos superar.

Muchas gracias.

 Feliz Vendimia.